Dear parishioners,
I would like to welcome and introduce Mrs. Jovanna Cooper, who joined the staff at Our Lady of Angels Parish on February 2, 2026. Fluent in both Spanish and English, Jovanna will work in the parish office as a full-time administrative assistant. She comes to OLA with professional experience in office administration, executive support, and financial operations. She holds a Bachelor of Business Administration degree. Please join me in giving Jovanna a very warm welcome. Don’t hesitate to stop by the parish office to introduce yourself and say hello! The recent snow and ice storm was both challenging and fruitful. Let me share some thoughts that came from my reflection and prayer.
1. The storm reminded us that God is in charge. Although the ice damaged our gym roof and created a new maintenance need for our parish and school, we count our beautiful campus as a great gift from God. Nonetheless, we hired a company to urgently remediate the ice dam, which has caused many leaks. Although the roof’s structure is solid, we will need to install new shingles. Lesson learned: God has the final say in our ongoing maintenance improvements. We are grateful for your prayers and recurring parish maintenance donations.
2. The storm strengthened our teamwork between the parish and school. Aquinas Principal Sister Mary Sabina, OP, and I have mobilized our teams and volunteers. Next weekend, we will hold the rescheduled second collection for Aquinas. This would be a great opportunity to support the parish and school.
3. The overwhelming presence of ice on campus helped me be better understand what happens in the human heart. The shady areas suffered the most damage from the storm because they were away from the warming effect of the sun. Similarly, isolation and loneliness are comparable to those shaded areas. It is there that the ice hardens our hearts. Only through patience and exposure to warmer temperatures will that ice melt. Only through prayer in the presence of Christ, the sun that rises from above, will our hearts regain their vigor and flexibility.
Finally, cooperate as much as possible with our bishop’s Lenten appeal. Today is Commitment Weekend. In Christ, we are one through many pledges.
God bless you!
Fr. Alvaro
Queridos parroquianos,
Me gustaría dar la bienvenida y presentar a la Sra. Jovanna Cooper, que se incorporó al personal de la parroquia Our Lady of Angels el 2 de febrero de 2026. Jovanna, que habla español e inglés con fluidez, trabajará en la oficina parroquial como asistente administrativa a tiempo completo. Llega a nuestra parroquia con experiencia profesional en administración de oficinas, apoyo ejecutivo y operaciones financieras. Es licenciada en Administración de Empresas. Por favor, únanse a mí para darle a Jovanna una calurosa bienvenida. ¡No duden en pasar por la oficina parroquial para presentarse y saludarla!
La reciente tormenta de nieve y hielo fue desafiante y fructífera. Permítanme compartir algunas reflexiones fruto de mi reflexión y oración.
1. La tormenta nos recordó que Dios está al mando de nuestra historia. Aunque el hielo dañó el techo de nuestro gimnasio y creó una nueva necesidad de mantenimiento para nuestra parroquia y escuela, consideramos nuestro hermoso campus como un gran regalo de Dios. No obstante, contratamos a una empresa para que reparara urgentemente el dique de hielo, que ha causado muchas goteras. Aunque la estructura del techo es sólida, tendremos que instalar nuevas tejas. Lección aprendida: Dios tiene la última palabra en nuestras continuas mejoras de mantenimiento. Agradecemos sus oraciones y sus donaciones periódicas para el mantenimiento de la parroquia.
2. La tormenta fortaleció nuestro trabajo en equipo entre la parroquia y la escuela. La directora de Aquinas, la hermana Mary Sabina, OP, y yo hemos movilizado a nuestros equipos y voluntarios. El próximo fin de semana, realizaremos la segunda colecta reprogramada para Aquinas. Esta sería una gran oportunidad para apoyar a la parroquia y a la escuela.
3. La abrumadora presencia de hielo en el campus me ayudó a comprender mejor lo que sucede en el corazón humano. Las zonas sombreadas sufrieron los mayores daños de la tormenta porque estaban alejadas del calor solar. Del mismo modo, el aislamiento y la soledad son equiparables a esas zonas sombreadas. Es allí donde el hielo endurece nuestros corazones. Solo con paciencia y exposición a temperaturas más cálidas se podrá derretir el hielo. Solo a través de la oración en presencia de Cristo, que es «el sol que nace de lo alto», nuestros corazones vuelven a recuperar su vigor y flexibilidad.
¡Dios les bendiga!
P. Álvaro
