The Resurrection of the Lord
The Mass of Easter Day
Dear parishioners,
Happy Easter to you, your families and friends! Now is the time to reap the rewards of Lent and Holy Week. Let us ask for the grace to experience the true joy of Christ’s resurrection. Regardless of whether we have been intentional about our Lenten resolutions and penances, now is not the time to look to ourselves, but rather an invitation to fix our eyes on the risen Lord. He wants to breathe new life into our hearts, giving us a renewed sense of faith, hope and charity, and bringing us deeper serenity amid our trials.
What makes Easter joy special? How is it different? First: Easter joy is a grace that we can only ask God to give us. It is beyond our control because it does not belong to this world alone. It arises in the context of a true friendship with God. Our joy is primarily rooted in Christ’s triumph over sin and death. In other words, we rejoice because he rose from the dead after his brutal crucifixion. My friend is alive! ‘I know that my Redeemer lives!’ But our hope goes further: we rejoice because His victory is our victory. If we die with him, we will rise with him. Nothing can separate us from Him again. Reading the account of the resurrection of Lazarus in chapter 11 of Saint John’s Gospel may help us to understand this. Jesus said that he was going to Jerusalem to raise his friend Lazarus from the dead.
St. Ignatius of Loyola wrote some great points for all meditations concerning the resurrection of Our Lord:
- When beginning a prayer, ask “for the grace to be glad and to rejoice intensely because of the great glory and joy of Christ our Lord”.
- “Consider how the divinity, which seemed hidden during the Passion, now appears and manifests itself so miraculously in this holy Resurrection, through its true and most holy effects”.
- “Consider the office of consoler which Christ our Lord carries out and compare it with the way friends console one another.”
This icon was painted by Fr. Pevkis, a Greek Orthodox priest whom I met last year during our pilgrimage to Greece in the footsteps of Saint Paul. It depicts Christ pulling Adam, Eve, and the entire human race from the bosom of Abraham. Let us allow Christ to pull us out of the darkness of sadness, sin, and error!
May the Lord bless your family with a deep sense of Christian Easter joy!
Fr. Álvaro
Domingo de Pascua La Resurrección del Señor
Misa del día
Queridos feligreses:
¡Feliz Pascua de Resurrección a todos ustedes, a sus familias y amigos! Ha llegado el momento de recoger los frutos de la Cuaresma y la Semana Santa. Pidamos la gracia de experimentar la verdadera alegría de la resurrección de Cristo. Independientemente de si hemos sido constantes en nuestros propósitos y penitencias cuaresmales, ahora no es el momento de mirarnos a nosotros mismos, sino más bien una invitación a fijar nuestra mirada en el Señor resucitado. Él quiere infundir nueva vida en nuestros corazones, dándonos un renovado sentido de la fe, la esperanza y la caridad, y trayéndonos una serenidad más profunda en medio de nuestras pruebas.
¿Qué hace especial la alegría de la Pascua? ¿En qué se diferencia? Primero: la alegría de la Pascua es una gracia que solo podemos pedirle a Dios que nos conceda. Está más allá de nuestro control porque no pertenece únicamente a este mundo. Surge en el contexto de una verdadera amistad con Dios. Nuestra alegría se arraiga principalmente en el triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte. En otras palabras, nos regocijamos porque resucitó de entre los muertos tras su brutal crucifixión. ¡Mi amigo está vivo! «¡Sé que mi Redentor vive!» Pero nuestra esperanza va más allá: nos regocijamos porque su victoria es nuestra victoria. Si morimos con él, resucitaremos con él. Nada podrá separarnos de Él nunca más. Leer el relato de la resurrección de Lázaro en el capítulo 11 del Evangelio de San Juan puede ayudarnos a comprender esto. Jesús dijo que iba a Jerusalén para resucitar a su amigo Lázaro de entre los muertos.
San Ignacio de Loyola escribió algunos puntos muy importantes para todas las meditaciones sobre la resurrección de Nuestro Señor:
- Al comenzar la oración, pida “la gracia de alegrarse y regocijarse intensamente por la gran gloria y alegría de Cristo nuestro Señor”.
- “Considere cómo la divinidad, que parecía oculta durante la Pasión, ahora aparece y se manifiesta de manera tan milagrosa en esta santa Resurrección, a través de sus verdaderos y santísimos efectos.”
- “Considere el oficio de consolador que desempeña Cristo nuestro Señor y compáralo con la forma en que los amigos se consuelan unos a otros”.
Este icono fue pintado por el P. Pevkis, un sacerdote ortodoxo griego a quien conocí el año pasado durante nuestra peregrinación a Grecia siguiendo los pasos de San Pablo. Representa a Cristo sacando a Adán, Eva y a toda la raza humana del seno de Abraham. ¡Permitamos que Cristo nos saque de la oscuridad de la tristeza, el pecado y el error!
¡Que el Señor bendiga a su familia con un profundo sentido de la alegría pascual!
P. Álvaro
